Con vosotros, desde la discrepancia

Desde aquel 20 de febrero de negra memoria, los euskaltzales hemos sido repetidamente llamados a mostrar nuestra solidaridad. He respondido una y otra vez a tales convocatorias, de la misma manera que en el reciente aniversario en Andoain o en la cita que, una semana antes, nos congregó en Bilbao: para proclamar rotunda y públicamente que estoy con vosotros. Para proclamar rotunda y públicamente ante vosotros, los doce encausados, así como ante los trabajadores afectados por el cierre de Euskaldunon Egunkaria, que no me prestaré en modo alguno a dar cobertura a tal injusticia, ni por medio del silencio ni de medias palabras.

Y eso es, precisamente, lo que me mueve a manifestarme hoy ante la opinión pública: tampoco en esta ocasión quiero emplear medias palabras al manifestaros mi solidaridad, puesto que la solidaridad únicamente cobra su verdadero valor cuando es fruto de la lealtad. Y, desde la lealtad, quiero deciros hoy que me siento lejos de ciertos argumentos que se esgrimen en vuestra defensa. Me siento absolutamente lejos, por ejemplo, cuando, directa o indirectamente,  se pretende investir a un sector del mundo del euskera con la representatividad de la totalidad de ese mundo, olvidando, al parecer, que el euskera, afortunadamente, no posee carta de naturaleza en un solo mundo, sino en multitud de ellos. Me siento lejos de quienes se afanan por hacer prevalecer, en todo lo relacionado con el conflicto que envuelve a Euskaldunon Egunkaria, un contexto político claramente escorado, porque no puedo aceptar que se pretenda fusionar con las tesis de la izquierda abertzale oficial un asunto que admite otras interpretaciones y razonamientos.

Sí, en tales ocasiones me siento verdaderamente lejos. Pero me siento aún más alejado, total y absolutamente lejos, de quienes se empecinan en mantener una actitud acrítica ante ETA, de quien conocemos de sobra su acusada tendencia a mancillar el euskera y su mundo al tratar de utilizarlos como si de su patrimonio exclusivo se tratara. Actitud acrítica en la que se empecinó en su día Euskaldunon Egunkaria. O en la que hoy se empecina Berria. Y tengo muy claro, de la misma manera, que afirmar que Euskaldunon Egunkaria y sus directivos encausados son ETA no es sino una falacia únicamente concebible desde una paranoia ultraespañola de extrema derecha. Y con idéntica claridad sé que declarar delictiva la actitud de Euskaldunon Egunkaria equivale a instaurar el delito de opinión. Pero mi convencimiento acerca de estas cuestiones refuerza, precisamente, mi resolución a la hora de rechazar ese acriticismo respecto a ETA, puesto que la paranoia del agresor jamás debe cegar a nadie hasta tal punto.

En cualquier caso, entre los encausados no han faltado voces que han expresado distinta opinión, y me parece verdaderamente digna de aprecio la actitud de quien ha tenido el coraje necesario para desmarcarse de la corriente mayoritaria. Quede dicho también esto para expresar con mayor claridad y precisión mi pensamiento. Pero los méritos de quienes así han actuado no justifican la línea mayoritaria de conducta, es decir, la línea de conducta que guió a Egunkaria y guía hoy a su sucesor.

Las medidas cautelares adoptadas y prolongadas por aquellos que gestionan el proceso de Euskaldunon Egunkaria constituyen, en efecto, un atropello jurídico, puesto que ni el más absolutorio de los fallos podría subsanar los perjuicios que en la práctica han producido. Por ello rechazo, con la mayor indignación, tales medidas, y por eso me tenéis a vuestro lado cuando las denunciáis. Porque cerrar un periódico es un acto de extrema gravedad, porque el hecho de que hayan transcurrido ya cinco años sin que se haya emitido sentencia alguna acrecienta esa gravedad, porque es de todo punto inaceptable que se pretenda asociar el euskera y su mundo con la violencia, porque vuestras denuncias de torturas me merecen toda la credibilidad y porque estoy por la “tolerancia cero” ante tales hechos, y porque sois vosotros quienes habéis padecido y padecéis en propia carne tales abusos estoy con vosotros, codo con codo, contra tan intolerables tropelías.

Euskaldunon Egunkaria, con o sin proceso, debería haber permanecido abierto. Sin interrupción alguna. Y me uno a vosotros para reivindicarlo. Pero Euskaldunon Egunkaria, en su momento, y su sucesor, hoy, también deberían haber estado abiertos en otro sentido: aquel periódico que la injusta resolución de un juez cerró hace ahora cinco años debía haber sido –y no lo era– el periódico de todos los vascohablantes. Su sucesor debería ser –y no lo es– el periódico de todos los vascohablantes. Ambos deberían haber sido un elemento de unión entre los vascohablantes, pero no lo fue aquél y tampoco lo es el actual, pues la línea que ambos han adoptado ha alejado a gran número de vascohablantes que no suscriben las tesis del sector más oficial de la izquierda abertzale, y es que tanto el anterior periódico como el actual basan su criterio informativo en la permanente editorialización sin editorial. Euskaldunon Egunkaria se mostraba acusadamente sensible, y Berria transita por la misma senda, respecto a los abusos que manchan la democracia (denuncias de tortura, legislación ad hoc…), de manera que el lector no podría albergar la más mínima duda acerca de la posición del periódico. Y ello debe ser reconocido como mérito de ambos diarios. Por el contrario, cuando los abusos provienen de ETA o de quienes acatan sus consignas, las noticias al respecto vienen, en ambos periódicos, teñidas de una pretendida asepsia que resulta hiriente. Tampoco en estos casos podría el lector albergar la más mínima duda acerca de la posición del periódico. Pero no es posible reconocerles esto como mérito.

No obstante, ese punto de vista también debe contar con su medio de expresión, al menos en una democracia saludable, y me tendréis firmemente a vuestro lado en la defensa de ese derecho. Sin asomo de vacilación y desde el primer momento, de la misma manera que, en 1992, siendo miembro de las Juntas Generales de Gipuzkoa, promoví con pleno convencimiento, junto con otros junteros, la concesión de la ayuda necesaria para posibilitar la creación de Euskaldunon Egunkaria, o como cuando me sumé a aquella marea humana que, cinco años atrás, inundó de indignación democrática las calles de San Sebastián. Es decir, siempre he defendido firmemente el derecho a la vida de Euskaldunon Egunkaria, con la misma firmeza con que he defendido y defenderé a las víctimas de la violencia que Euskaldunon Egunkaria y su sucesor jamás han condenado.

Estoy, por tanto, con vosotros; porque así entiendo la dialéctica democrática entre derechos y obligaciones: desde la discrepancia, defenderé, con el mayor tesón, vuestros derechos democráticos contra las agresiones antidemocráticas; desde el respeto civil hacia vosotros, criticaré vuestra conducta cuando me parezca que debo hacerlo.

Estoy, por tanto, con vosotros; porque así entiendo la defensa de la irrenunciable pluralidad del mundo del euskera: colocándome a vuestro lado, deseo haceros llegar el aliento democrático de los euskaltzales que nos sentimos diferentes a vosotros –y diferentes, también, entre nosotros–, con la esperanza de que, algún día, os mostréis capaces de hacer otro tanto en la dirección simétrica.

Los euskaltzales formamos un universo, no una secta. Y en los universos, a diferencia de lo que ocurre en las sectas, la diversidad es indispensable, al menos si lo que se pretende lograr es el desarrollo armónico de individuos y colectivos. El hecho de ofreceros solidaridad con el corazón de la pluralidad os fortalece a vosotros y nos dignifica a todos, al tiempo que resta cualquier legitimidad a la agresión de que sois objeto.

En definitiva, la discrepancia es un elemento vivificador también para nosotros los euskaltzales. Por eso estoy con vosotros. Contra los abusos y agresiones antidemocráticos, contra el cierre de Egunkaria, a favor de la apertura de Egunkaria. Con vosotros. Desde la discrepancia.

 

Nota: este artículo fue remitido con ruego de publicación el mismo día a todos los medios que lo insertaron en sus páginas.

La mayoría lo publicó el mismo día, el 24-02-2008, bien la versión en euskera, o bien la versión en castellano. Así lo hicieron: El Correo, Deia, Diario Vasco, Diario de Noticias, Diario de Noticias de Alava y Noticias de Gipuzkoa.

Otros dos medios, en concreto Berria y Gara, lo publicaron tres días más tarde, el 27-02-2008, acompañado del artículo de respuesta de Joxan Lizarribar, presidente de EKT, en nombre del Consejo de Administración (“¿Quién es más independiente y plural?”).

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