Goiena: Un futuro ya presente

Sabemos que el uso es el indicador por excelencia de la vitalidad de una lengua y que el conocimiento es condición necesaria pero no suficiente para el uso. Sabemos que, entre otros muchos factores, por ejemplo, la calidad y capacidad de atracción de los productos de consumo determinan de manera decisiva la altura que alcanza el mercurio en el termómetro del uso de cualquier lengua, en especial cuando se trata de lenguas cuyas personas usuarias son al menos bilingües y pueden por eso mismo elegir entre productos producidos en más de una lengua. El caso del euskera no es, claro está, una excepción.

Esto es especialmente verificable en uno de los ámbitos cada vez más decisivos –todo apunta que lo será aún más en el futuro- para la revitalización del euskera: el ámbito de los medios de comunicación. La comunicación e información local en euskera se ha ganado una elevada aceptación en numerosas comarcas de Euskadi. Sin duda, queda un amplio margen de mejora que recorrer, pero no es fruto de la casualidad que el sector de los medios de comunicación de ámbito e información local se haya apuntalado como el de mayor consumo en euskera. Muchos de estos medios han encontrado un nicho que otros no lo ocupaban, o lo hacían insuficientemente, y, en general, han sabido hacerlo con criterios de calidad y pluralidad, con la mirada puesta en dar satisfacción a las expectativas de los consumidores. Este mes de noviembre cumple diez años un grupo de comunicación en euskera que, desde mi punto de vista, constituye un modelo de referencia para los medios de comunicación en euskera y cuenta con una trayectoria que debe ser reconocida. Me refiero a Goiena.

Sirvan estas líneas para, en primer lugar, felicitar en su décimo aniversario a todo el equipo humano que hace posible a diario el proyecto de comunicación multimedia Goiena, un conjunto formado por la edición en papel de Goienkaria –con dos ediciones semanales–, la televisión y la radio digitales –que abarcan toda la comarca de Debagoiena, y ediciones digitales que integran una comunidad de blogs, foros de debate e información, así como en el pasado alguna tan popular en la red como Sustatu.com, de elevada audiencia y referencia diaria para miles de euskaldunes en toda Euskal Herria. Felicitar al equipo humano y, ¡cómo no!, al amplio tejido social e institucional que ha hecho posible este pequeño milagro que hoy es el proyecto Goiena: asociaciones locales de promoción del euskera, distintos colectivos y asociaciones culturales, cooperativas, ayuntamientos, Diputación y Gobierno Vasco y, ante todo, a los miles de euskaltzales que desde los comienzos de este proyecto común han hecho posible con su trabajo y apoyo un realidad que es futuro ya presente. Veamos por qué…

El actual proyecto multimedia Goiena nació hace diez años de la convergencia de distintos medios de comunicación locales del Alto Deba, cuando no parecía fácil que en las circunstancias de la época convergieran en un único proyecto. Mucho menos tratándose de proyectos tan diversos y de gran arraigo cada uno en sus respectivos municipios: hablo de revistas locales como Arrasate Press, Berrigara, Aretxagazeta…, de televisiones o radios locales como la de Arrasate; hablo de saber entroncar en un solo proyecto realidades de municipios como Aretxabaleta, Arrasate, Bergara, Elgeta, Eskoriatza, Leintz-Gatzaga, Oñati e incluso Aramaio en la provincia de Álava. Todo un reto atenazado por varias y distintas inercias que no parecían fáciles de superar.

Precisamente, a menudo me suelo referir a la necesidad de superar las inercias negativas propias de todo proyecto, pues son con frecuencia las que agotan y condenan a un “vivir por no morir” multitud de éstos en todos los ámbitos de nuestra sociedad. He ahí, pues, el primer punto por el que destaco el proyecto de Goiena como un proyecto de futuro, pues considero que su génesis y desarrollo responden a uno de los más serios análisis estratégicos que se han realizado en el sector de los medios de comunicación en euskera de nuestro país, superando inercias y particularismos de muy difícil gestión.

Como segundo punto destacaré la calidad del producto Goiena, una calidad de contenidos y calidad estética avalada por miles de lectores, telespectadores y radioyentes, y por decenas de patrocinadores comerciales que contratan publicidad por interés comercial –no por imperativo militante- y se pelean por situar sus marcas comerciales en la primera página.

Un tercer punto me obliga a referirme a mi afirmación de que Goiena es futuro ya presente, porque si algo ha demostrado la Cooperativa ha sido ser la vanguardia del proyecto multimedia de las iniciativas de comunicación en euskera en cuanto a incursión en las nuevas tecnologías, incursión realizada con algo más que un notable éxito y desde presupuestos sociales y económicos muy realistas. Goiena ha sabido adelantarse al nuevo rumbo que están tomando los medios de comunicación y la intercomunicación social en sí, sin ambiciones irrealizables ni desproporcionadas, con un espíritu innovador y pragmático de hacer avanzar la normalización del uso del euskera en la comunicación social sabiendo adaptarse a las circunstancias del sector, siempre difíciles y cambiantes. En esa actitud “marca de la casa” podría hallarse la razón que explique que se trata de un proyecto, no sólo viable, sino en constante crecimiento incluso en momentos económicos difíciles como los actuales.

Es ingente la labor que resta para poder entroncar el euskera en las nuevas tecnologías, que se desarrollan a una velocidad y con características difíciles de prever. Goiena, en ese sentido, no sólo es futuro, sino también es presente como referente del camino a seguir en el ámbito de los medios de comunicación en euskera. Un referente cuyas diferentes ediciones o versiones en papel, televisión e Internet serán conocidas, todas ellas, en el futuro inmediato, bajo la marca Goiena.

Todo lo dicho no desmerece en modo alguno, sino al contrario, el trabajo que están realizando en otros puntos de nuestro país otros agentes del sector, otras muchas asociaciones y entidades de promoción del uso del euskera que están trabajando, algunos en condiciones muy difíciles, por desarrollar prensa escrita u otros medios de comunicación haciendo frente a los retos del cambio de hábitos y de consumo. Son muchos en las distintas comarcas de la Comunidad Autónoma de Euskadi, ni qué decir en las extremas condiciones de Nafarroa o Iparralde… Hago extensiva a todos ellos mi felicitación, porque sé que es todo el sector el que se congratula del éxito del grupo Goiena y a todo el sector beneficia y beneficiará contar con un modelo estratégico donde no faltan ni la calidad ni la excelencia y que creo es bien consciente de sus limitaciones y de dónde ha de enmendar y mejorar.

Todo ello responde, sin duda alguna, a la singular simbiosis que se produce en el tejido social de Debagoiena –y que no vamos a descubrir ahora–, un sincretismo que la ha hecho pionera en muchos aspectos y que apunta a seguir pilotando la difícil singladura que ya ha iniciado el euskera en el devenir del siglo XXI. ¡Y que cumpla muchos más! Zorionak!

 

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